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E. BOTERO T.

jueves, 22 de diciembre de 2011

LA MANO DERECHA DE UN JEFE






Por Eduardo Botero T.


CADÁVER DE IVÁN RÍOS
Como se trata de lectores de otras latitudes, explicaré lo que ha motivado este ensayo, ya que entre nosotros la noticia ha sido difundida con especial despliegue y muy pocos deben desconocerla.

El encargado de la seguridad de un jefe guerrillero de altísimo rango (como que hace parte del Secretariado de las Farc, máximo organismo de dirección de esta guerrilla), según él, acosado por la persecución de los militares del ejército colombiano, decidió dar muerte a su jefe, cercenarle su mano derecha para proceder luego a entregarse al ejército, demostrar que había matado al jefe mediante el cotejo de su huella dactilar y cobrar la recompensa que se ofrecía por él, cinco millones de dólares.

Hay que advertir que en estos momentos el ejército colombiano despliega una operación encaminada a derrotar al movimiento guerrillero más antiguo del mundo y que, tal como lo relató el jefe de seguridad del guerrillero, mantiene operaciones de cerco y de reducción sobre diversos frentes de esa guerrilla.

La campaña del ejército colombiano hace parte de la llamada Política de Seguridad Democrática, entre cuyas acciones se encuentra la del pago de recompensas a quienes informen del paradero de personas que dirigen a la guerrilla.  En virtud de esta acción, el jefe de seguridad del guerrillero, hizo saber su intención de cobrar la recompensa.

lunes, 12 de diciembre de 2011

¡AY! PROFESOR JIMENEZ: ESTÁS HABLANDO COMO TUS ANTEPASADOS




Eduardo Botero T.

He leído tu extensa nota para revelarnos congoja y determinación y me ha quedado un sabor ambiguo, entre amargo y ácido. Empezando porque pareciera la carta de un derrotado que se toma a sí mismo por una especie de Quijote que en lugar de enfrentar molinos de viento y enamorarse de una cuidadora de cerdos a quien considera reina, acopia esfuerzos para disuadirnos de que nada puede hacerse con respecto de la alfabetización de los que llamas “nativos digitales”, tus estudiantes Jiménez, matriculados en el curso Evaluación de Textos de No Ficción perteneciente a la línea de Producción Editorial y Multimedial de la carrera de Comunicación Social de la Pontificia Universidad Javeriana de Santa Fe de Bogotá, Distrito Capital.

Nos notificas al respecto: los editores deben estudiar para ser tales.  Aquel viejo concepto de que el buen editor era antes que cualquier otra cosa un magnífico lector, ya no basta.  Es necesario que se matricule en una universidad que cobra cuatro millones por 16 semanas de estudio y que concede diploma que certifica que el tipo o la tipa ganaron las materias y pueden ejercer como el cartón atestigua.  De esto nada dices en tu protesta escrita, es decir, de lo que debería ser considerado como el problema de fondo: la vinculación acordada entre universidad, docente y estudiante, mediante la cual los tres creen que el dispositivo de estudio es suficiente como para formar un comunicador social que pueda, más adelante, especializarse en el campo de la dirección editorial.  En tiempos de la muerte seca (Àries), el duelo consiste en suplantar al que falta por la ficción, por la ilusión, por el espejismo que tienen a bien ofrecer y aceptar instituciones universitarias, profesores y estudiantes.  La materia hace parte pues de un discurso, el de la ficción, que supone posible construir un saber a partir de la operación que entre nosotros se sigue llamando estudio.

“Pero algo está pasando en la educación básica, algo está pasando en las casas de quienes ahora están por los 20 años o menos.” 

Cuando creía que en tu nota ibas a profundizar en la descripción del problema que motivó tu renuncia a la cátedra universitaria, zaz! te revelas hablando y diciendo las mismas sandeces que los viejos repiten a diario para referirse al estado actual de la vida.  Veamos al respecto varios momentos en los que incurres en el exceso de opinión.

“No voy a generalizar. De 30, tres se acercaron y dos más hicieron su mejor esfuerzo. Veinticinco muchachos en sus 20 años no pudieron, en cuatro meses, escribir el resumen de una obra en un párrafo atildado, entregarlo en el plazo pactado y usar un número de palabras limitado, que varió de un ejercicio a otro.

martes, 6 de diciembre de 2011

REVOLUCIONARIA ACTUAL: CAMILA VALLEJO

CAMILA VALLEJO
EDUARDO ESCOBAR

















Eduardo Escobar, obnubilado por las mieles del poder al que ha servido, declara la ideología de Camila Vallejo, dirigente estudiantil revolucionaria chilena, como el único lunar que posee.  Javier Navarro se encarga en este articulo de recordarnos que un viejo verde, feo y de talento dudoso carece de autoridad moral para juzgar el valor de la belleza y sus nexos con la inteligencia, cosa por lo demás ausente en nuestra farsándula criolla.




Eduardo Escobar, viejo verde, feo y de talento dudoso, tiene un mérito: fue nadaista.

Por Javier Navarro





La pluma del Viejo Verde emerge como una uña dura, áspera, torcida, desde el fondo de un corazón mezquino. Corazón de viejo que odia lo nuevo, sobre todo si lo nuevo es justo, políticamente inesperado. Su torcida uña derechista raspa sobre las informaciones políticas, para desvirtuarlas, para corromperlas, para trivializarlas. Para un espíritu roñoso atravesado de pies a cabeza por los lugares comunes del semiculto, nada mejor que utilizar los tópicos de la pintura renacentista para falsear la actividad revolucionaria de una muchacha. No se niega nada: ni el rídiculo de la comparación, ni la descripción untuosa que aparenta conocimientos inexistentes.


Lo veo en su pluma. Veo su redacción ampulosa, sinuosa, malintencionada que no puede disimular el babeo senil ante la belleza serena de la joven estudiante. Belleza que degrada para presentarla aislada, sin la inteligencia y sin el espíritu impetuoso de la valiente rebelde. 

Lo mejor de Camila, su espíritu indoblegable, su inteligencia, su anhelo de justicia queda reducido por el viejo chocho, a evocaciones del amor venal como remedio a su impotencia. No puede suponer en las mujeres bellas, inteligencia y talento. Camila sería realmente apreciada por él si fuera reaccionaria, tan conservadora, tan rígida y tan momificada como él. A un anciano que no piensa, se le ocurre traer a su cauce, el flujo del pensamiento socrático, para terminar en el pantano de las frases prejuiciosas. Y, para describirse a sí mismo, nos informa que cree que todo "crisantemo oculta siempre a una vieja araña".

Para este intolerante, la imperfección de Camila radica en sus creencia políticas: para su horror Camila es comunista, hija de padres comunistas.

Parece una acusación escapada del púlpito provinciano de un curita ignorante y proyanqui.

Con profundidad de cafetín, este sociólogo retardatario nos informa, que las dictaduras de derecha nacen de los partidos comunistas. Cree que no puede haber nuevo pensamiento y nueva acción revolucionarios, porque los intentos pasados fracasaron, porque se contaminaron de la criminalidad del capitalismo, porque se traicionaron en el momento mismo de alcanzar el poder.
Sin darse cuenta que se contradice dice que esas ideas son incapaces de evolucionar. Pero el movimiento estudiantil colombiano, el movimiento estudiantil chileno, aceptan posiciones políticas de diverso cuño y no le niegan la oportunidad a una joven comunista de demostrarnos que el comunismo puede evolucionar, que puede estar preparado y preparar a la sociedad para otro tipo concepciones políticas.

El tití nadaista está molesto, no tanto porque Camila sea comunista (los errores y los horrores que la historia no le perdonará a los partidos que dicen serlo, se los recordaremos siempre para su vergüenza) sino porque es rebelde, porque es joven, porque es mujer.  

Puede ser que Camila con el tiempo, persista en ser miembro de un partido cuyos dogmas están apolillados. Pero ninguna mezquindad podrá en el momento presente ocultar la fuerza innovadora de su movimiento de indignación, a no ser que se esté apolillado por los años y la obsecuencia a los poderes actuales y el miedo a la ruptura de los esquemas del capitalismo financiero.


martes, 29 de noviembre de 2011

PULSIÓN DE MUERTE Y TRANSGENERACIÓN


Publico esta interesante nota de Javier Navarro acerca de lo que él sitúa en el cruce inverosímil entre la ficción y la realidad.


Javier Navarro


JOSÉ Y PILAR DONOSO
A punto de cumplirse 15 años de la muerte del escritor José Donoso –figura central de la literatura chilena y representante ejemplar de la generación del boom latinoamericano–, ha ocurrido un hecho de esos en los que realidad y ficción se cruzan de forma inverosímil. 


José Donoso fue escritor y periodista. Además de su obra narrativa, dejó papeles personales y cartas que se conocieron póstumamente. En 2010, apareció, además, Correr el tupido velo, una biografía de su hija, Pilar Donoso. En ella, Pilar cita extractos de los diarios personales del escritor y de su esposa que confirman la bisexualidad del padre y una dinámica de pareja por momentos tortuosa. 

Al comienzo de esta obra, Pilar Donoso, hija adoptiva de ambos, escribe:
"Uno no debería conocer los pensamientos más íntimos de nadie. Menos los de sus propios padres. Y menos aún, si uno de ellos fue un escritor. Es muy posible que lo que aprenda sea que papá fue un egoísta y que le importaba más su obra y la gloria literaria que los seres que lo rodeaban. Puede también –como consecuencia de lo anterior– que se entere de que sus padres ni la querían a ella ni se amaban entre si; circunstancias que producen, cuando menos, desequilibrio emocional hasta en la mejor amueblada de las mentes. 

(...) Tener un registro escrito de cada paso de la vida de mi padre desde los cuarenta y dos años en adelante y tener, también, diarios de mi madre me enfrenta a lo que no necesariamente quisiera saber. A veces es mejor guardar los recuerdos en la memoria, que está basada en la subjetividad propia de los afectos, las situaciones, los lugares, las palabras dichas y de ese modo que uno sea capaz de estructurarse como persona; que la selección natural guarde lo que para cada uno significó cada momento." 

sábado, 26 de noviembre de 2011

DE LA HOZ Y EL MARTILLO A LA CRUZ V: JOHN JAMES GÓMEZ

NO ME "CONSTA-N-TINO"




Mis queridos amigos:

Me resulta inevitable recordar, a partir de la nueva citación y situación cristiana de las FARC, a aquel hombre que siendo Emperador Romano en el siglo III d.C realizó la que sería tal vez la más poderosa de las invenciones, hombre inteligente sin duda, sabio, no lo creo, en todo caso: CONSTANTINO. Luego de la creciente imparable del Imperio Romano que se extendía con ímpetu bélico colonizando tantos pueblos como podía dominar con las armas y con maravillosas estrategias de guerra, llegó un momento, durante el siglo I y II d.C., en el que el poderío del desplazamiento por la fuerza en los territorios en los que se colonizaba también los cuerpos de los consquistados, parecía insuficiente. 


DE LA HOZ Y EL MARTILLO A LA CRUZ IV: JAVIER NAVARRO




Señor Ballesteros:

Veo con muy buenos ojos que usted traiga el tema de la espiritualidad a este pequeño intercambio de pareceres suscitado por el mensaje que Eduardo nos ha dirgido. Es además un tema que se puso de moda en un espacio de reflexión que lo tenía ciertamente marginado. Primero Michel Foucault y luego y tras él, Jean Allouch, hacen de la espiritualidad una “práctica” insoslayable.

Presiento que su conocimiento de la historia del término y de la evolución de esa práctica, por lo que leo en su mensaje, es de vieja data. No pretendo, por tanto, enseñarle nada sobre ella sino intercambiar algunas ideas. Por el contrario, creo que usted tiene mucho que decirnos al respecto.

DE LA HOZ Y EL MARTILLO A LA CRUZ III: JUAN CARLOS BALLESTEROS

COMENTARIO DE JUAN CARLOS BALLESTEROS A PROPÓSITO DEL ESCRITO DE JAVIER NAVARRO


Señor Javier:

Es un gusto poder interactuar en esta pequeña mesa virtual originada por el pensador y maestro  Dr Eduardo Botero. Solo quiero referirme a una distinción que podemos pasar de largo y es la que concierne a la diferenciación entre religión y política; y Espiritualidad y política. Tuve la oportunidad de presentar hace un mes en Lyon ( durante un congreso de salud mental) una conferencia titulada " el lugar de la espiritualidad en la salud mental " y allí expuse que:

"Quien mira afuera duerme, quien mira adentro despierta"...es el momento de despertar...  recordemos a Ghandi cuando enfrenta pacificamente las elites inglesas que gobernaban su país..." Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo". Es el momento de despertar, no más izquierdas no mas derechas. Construyamos un  cambio de mentalidad basado en la fuerza de los ciudadanos y sobretodo en la exigencia  propia de ser responsables ante aquello que escuchamos , vemos, comemos y hasta aquello que amamos. Despertemos al adormecimiento que producen los noticieros, las telenovelas y los partidos de futbol; dejemos a un lado todo lo que se filtra en nuestra mente y le impide crear conciencia de que lo que vivimos es una vida que debe ser digna y creativa , luchemos por el respeto a la vida... 
Y luego continuaba...

DE LA HOZ Y EL MARTILLO A LA CRUZ II: JAVIER NAVARRO




PUBLICARÉ LOS ESCRITOS QUE DIVERSOS COLEGAS HAN PRODUCIDO LUEGO DE ENVIARLES MI APROXIMACIÓN TITULADA “DE LA HOZ Y EL MARTILLO A LA CRUZ”.





JOBLOMBIA


Estimado Eduardo: 


He leído con interés creciente el mensaje que titulaste "Dolor y pensamiento". Es un título lleno de promesas. Una de ellas nos haría soñar en un ensayo sobre la relación entre el "dolor de vivir" y el "dolor de pensar". El dolor de vivir intuido no simplemente como la cuota de sufrimiento singular que significa transitar este mundo desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte, sino como el dolor de vivir del "cuerpo" social". Cuerpo histórico, por supuesto, y como en el caso colombiano, lleno de todas las llagas de esa pre-encarnación de Cristo que fue Job. Tanto es así que podríamos llamar a nuestro país ("patria" dicen algunos ¿pero ¿que significa patria!?), que podríamos llamar a nuestro país, repito, "Joblombia".


Y has puesto ese título a tu nota porque, las sufrientes Farc acaban de declararse, a través de la voz de su nuevo jefe, cristianas.


Para mí eso es todo un "acontecimiento". ¿Qué hace posible que de la auto-rotulación de "marxistas" (se supone que abandonan el evangelio según San Marx de los siglos XIX y XX), las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Joblombia (FARJ), pasen a llamarse cristianas, gracias a su nuevo apóstol: Timo-León. (No sería mejor ¿Timo-Pez? ¿¡Quo Vadis!?)

Lo que más me complace es que te hayas tomado el trabajo de iniciar un análisis sobre la ideología Farciana (la aproximación a Farcesca, se escurre bajo la movilidad de la lengua castellana), puesto que, que yo sepa (tu me dirás pues eres mejor lector que yo de este tema) nadie en Joblombia ha hecho un análisis sociológico (de alto nivel) de las FARJ que valga la pena. Colombia es muy pobre realmente en pensamiento político y si ha habido algunos excelentes pensadores, ya han muerto (pienso en nuestro querido Estanislao), o callan, porque no quieren morir.

Tampoco he sido informado de la existencia de grandes tratados sobre la sociedad colombiana moderna.

Este es un país por hacer y por pensar. Un país que duele. Pero todos los países duelen, todas las naciones duelen, toda la historia duele. La nuestra es una humanidad doliente. Y eso que no nos ha ido peor que a los judíos en Alemania. Claro, yo no he sido torturado, ni he sido sindicalista, ni he sido campesino desplazado, ni combatiente revolucionario. Así que no se en carne propia nada.

martes, 22 de noviembre de 2011

DE LA HOZ Y EL MARTILLO A LA CRUZ


DOLOR Y PENSAMIENTO

Eduardo Botero T.


El recién nombrado comandante general de las Farc, Timoleón Jiménez acaba de publicar una carta abierta dirigida al presidente de la república Juan Manuel Santos, en respuesta al aviso del que acusa recibo acerca de que tarde o temprano también encontrará la muerte tal como le ha ocurrido a sus camaradas de dirección.

Creo que ciertas alusiones a “lo mental”, autorizan a tomar esta carta como documento de interés para el análisis de la “psicología de la guerra”, amén de que procede de alguien que no solamente es un convencido de su necesidad sino que ha recibido entrenamiento para dirigir a una fuerza guerrillera organizada como es la que dirige.

Una primera alusión:

Yo no sé. Pero eso de ostentar poder y mostrarse amenazante y brutal, no puede ganar las simpatías de nadie. De nadie que no sea ostentoso y brutal como el que lo hace. La historia nos enseña que a la inmensa mayoría de seres humanos les repugna ese tipo de fanfarronadas. De niños aprendemos que sólo los ogros más malvados suelen actuar de ese modo.

Y una segunda:

Son los gestos de grandeza moral los que hacen imperecederos a los hombres. Sólo las mentes más enfermas y enajenadas pueden sentir alguna simpatía por Adolfo Hitler. Aunque en su momento muchos lo hubieran aplaudido. El tiempo terminó por ubicarlo en el infame lugar que le correspondía. Creo que a los Santos y Pinzones les reserva una suerte similar el destino.

Infancia y enajenación son dos términos caros a todo discurso psicológico: y la comparación del presidente Santos y su ministro de defensa Pinzón con Hitler es una verdadera muestra de hipérbole que revela la instalación de la subjetividad del señor Jiménez en el lugar de quien teme al ogro, la infancia.  No porque a los dos primeros les falte cierta grandeza supuestamente atribuible al jefe del monstruoso proyecto ario, sino porque existe una verdadera desproporción entre las dos realidades, históricas y espaciales.  Suponer una cierta analogía obligaría a probar que ella existe entre la Colombia de hoy y la Alemania de entonces.

jueves, 17 de noviembre de 2011

AVISO

He tenido descuidado el abastecimiento de este blog debido a que me ocupo en la actualidad en desarrollar dos proyectos simultáneamente: un montaje musical a través del grupo "CONVERGENCIA" que hará su primera presentación el próximo 3 de diciembre y al que invito a todos (entrada libre) y el desarrollo de mi seminario permanente de psicoanálisis implicado que realizo los sábados en mi consultorio.  Ahora retomo el abastecimiento y espero continuar recibiendo contribuciones de sus "seguidores".

LO BANAL Y LO TRÁGICO AL MISMO NIVEL


DE MUERTES Y DE DERROTAS RECIENTES

Eduardo Botero T.

A lado del abatimiento de Alfonso Cano, Jefe Máximo de las FARC, los medios despliegan la noticia de los partidos que tiene pendiente la Selección Nacional de Fútbol en el camino al Mundial en Brasil.  Podemos elegir, entre otras, esta asociación de noticias dispares para efectos de continuar nuestra reflexión acerca de la capacidad para no dialectizar contradicciones como signo revelador de una cierta subjetividad contemporánea.

En realidad las dos noticias no son contradictorias entre sí, aunque el júbilo de algunos con la primera contraste con el abatimiento de muchos más con los malos resultados futbolísticos de la segunda.  Pero sí es evidente que se trata de dos registros de la supervivencia de naturaleza diferente, el primero en lo político e ideológico, el segundo en el campo de la diversión.

Es un tiempo nuevo si se le compara con otras épocas: las reacciones ante una muerte violenta son proporcionalmente inversas a las reacciones ante la derrota del equipo de fútbol.  Los adversarios más radicales del abatido en combate desigual (aviación tecnificada vs infantería precaria), además de advenir como alumnos aventajados de la vieja táctica de la guerra de guerrillas por la cual se establece como combate indispensable aquel que de antemano garantice el éxito de la operación, se exaltan con su éxito con la misma intensidad con la que las barras bravas celebran el triunfo del equipo de sus preferencias.  Ellos mismos dan muestra de abatimiento absoluto con la derrota del equipo nacional.

Es en medio de la supervivencia que la realización de un derecho a la vida - no importa que esta se reduzca apenas al sobrevivir- concede un estatuto similar  tanto  a una cosa como a la otra, sin reparar en  las consecuencias diferentes que se desprenden de cada una para el colectivo de ciudadanos.

Es indudable que la muerte de Alfonso Cano, más allá de las pasiones contradictorias que logra suscitar en muchos, tiene repercusiones mucho más graves que las derrotas del seleccionado de fútbol.  No obstante, lo que llama la atención es que ambas noticias circulan en los medios configurando una bi-polaridad que induce a poner en consideración la subjetividad que la expresa.  Hace unos días, la felicidad inocultable con la muerte del guerrillero, hoy el abatimiento absoluto con la derrota de la selección.

Estamos ante una revelación de inocultable interés filosófico y clínico.  Filosóficamente nos revela una dialéctica que no repara en la contradicción puesto que califica con el mismo poder sobre el estado de ánimo a un suceso como al otro.  Clínicamente, porque nos indica que es posible la existencia de un modo de proceder capaz de provocar estados de ánimo exclusivamente procedentes de procesos cognitivos inextricablemente unidos a determinantes situados más allá de la consciencia.

domingo, 9 de octubre de 2011

ENTREVISTA CON JOAN COPJEC


Una entrevista con Joan Copjec




JOAN COPJEC
Su trabajo ha tenido bastante impacto…


Es casi imposible saber cómo el propio estar en el mundo afecta al mundo. No necesitamos la noción de Hegel del espíritu bello, el estudio del caso Dora de Freud, los seminarios de Lacan sobre la perspectiva renacentista o It’s a wonderful life (“¡Qué bello es vivir!”) de Frank Capra para decírnoslo. Uno experimenta la propia ignorancia; yo percibo mi propia ignorancia a este respecto, constantemente. No tengo un sentido claro de mi impacto en otros, pero si he tenido alguna influencia, se debe, me imagino, no sólo a mi enseñanza o a mis trabajos publicados sino también a los lugares en los que me he desempeñado, mismos que le han dado a mi trabajo cierta visibilidad. Por ejemplo October, la revista con sede en Nueva York sobre arte, teoría, crítica, y política en donde fui editora por un largo tiempo...


¿Qué tan largo?


Doce años, de 1981 a 1992. Empecé a trabajar en October poco después de ingresar al programa de doctorado en Estudios Cinematográficos en la universidad de Nueva York y dejé la revista poco después de que comencé a enseñar en la universidad de Buffalo, no sólo porque la enseñanza consume mucho tiempo, sino también porque October estaba sufriendo un cambio de dirección significativo. Se iniciaron batallas sobre la definición de la revista y yo simplemente no quise pelearlas, así que me fui. Pero muy pronto me di cuenta de que extrañaba editar. Lo que extrañaba menos era la edición de ensayos individuales. Aun cuando de hecho disfrutaba esa parte del trabajo, me parece que editar es casi un arte perdido, extrañaba más bien el establecimiento de agendas intelectuales. Me gustaba plantear temas para números especiales y luego convencer a una variedad de escritores para que abordaran las preguntas que dichos temas suscitaban. Presentar una constelación insólita de colaboradores, un grupo de gente que no había trabajado junta antes y que se acercaba a las preguntas que yo planteaba desde perspectivas distintas, era lo que más disfrutaba.


Pero además de enseñar en Buffalo, también soy directora de un centro de investigación en psicoanálisis, el Center for the Study of Psychoanalysis and Culture (Centro para el Estudio del Psicoanálisis y la Cultura), el primero establecido en los Estados Unidos e incluso uno de los pocos centros existentes en su tipo. El Centro era relativamente pequeño y, cuando yo lo tomé, básicamente patrocinaba conferencias y clases, pero después de dejar October tenía la idea de iniciar mi propia revista que estaría dedicada al psicoanálisis: por una parte como una manera de ampliar los programas del Centro y, por otra, como una herramienta pedagógica para enseñarles a los estudiantes de postgrado a Lacan y cómo hacer que la teoría intervenga en el mundo. Mi primer esfuerzo no fue particularmente exitoso. Los estudiantes y yo produjimos un número de una revista a la que llamamos Re:Post pero no tuvimos la energía para emprender un segundo volumen. Sin embargo, aprendimos una lección valiosa sobre la participación democrática, a saber: no funciona. Supone un proceso muy prolongado y demasiadas concesiones. El segundo intento, que dio por resultado la revista Umbr(a), fue casi igual de arduo, pero continuamos presionando y hasta ahora hemos estado publicando por 16 años. Junto con October, la serie del libro S que edité durante un tiempo en Verso y las conferencias que he organizado en el Centro, Umbr(a) me ha permitido aumentar el impacto que hubiese tenido si hubiera trabajado sólo por mi cuenta y, por tanto, con menor visibilidad.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

LA LEY DE VÍCTIMAS EN EL CONFLICTO ARMADO COLOMBIANO


Por María Cristina Irurita

(Entrevista en la revista Semana por el Padre Francisco de  Roux , S. J., publicada en la edición : (1518); por la periodista y politóloga María Jimena Duzán; reproducida, en su totalidad en la revista de la Universidad Javeriana, Bogotá, D.C./junio2011/N1268

María Cristina  Irurita  Cruz

En  la citada entrevista, la periodista María Jimena Duzán, responde  a  preguntas planteadas en su libro: (Mi  viaje al infierno, Norma: 2010) ;  su libro crónica al mejor estilo de Truman Capote, entrelaza la pesquisa judicial del crimen de su hermana y  de un grupo de campesinos en el Magdalena Medio, masacre cometida en Cimitarra,  Santander, Colombia, en el año 1990.  Simultáneamente es la historia familiar de mujeres valientes,  luchadoras en la adversidad de la guerra fratricida  que desangra a Colombia, desde los conflictos no resueltos de la Guerra de los 1000 días. La polifonía del texto de María Jimena,  impecable como pieza judicial, devela la impunidad de la justicia colombiana que han sufrido las víctimas del conflicto interno, al mismo tiempo enmarca la tragedia colombiana en una narrativa hermosa, apasionada, relato  de mujeres que cuentan esta historia de infamia, desde la mirada de madre, hermana, y sobre todo cronista de los hechos ocurridos.

Los personajes de la entrevista, han tenido experiencia de vida y muerte en el Magdalena Medio, el  Padre Francisco de  Roux,  S. J. provincial de la Compañía de Jesús en Colombia y la periodista María Jimena Duzán, quien asume en esta  entrevista su papel de víctima, y  aboga por  el reconocimiento , que debe hacer,  la sociedad colombiana de la dignidad como víctimas. En una relación dialógica, M.J.D. como locutora interpela en el enunciado de la “la ley de víctimas” dentro del  contexto del conflicto armado colombiano al Padre Francisco de Roux  S.J. provincial de la Compañía de Jesús en Colombia, que como interlocutor válido, por su experiencia de 13 años en el Magdalena Medio colombiano enuncia su apreciación , en la entrevista:

1.-  …“Antes de esa ley, el escenario era el siguiente: de un lado, un país institucional bueno, equitativo, sin corrupción totalmente transparente y, del otro, un grupo malo de guerrilleros y paramilitares  y terroristas que podrían ser 30.000, que estaban atacando a ese país bueno…
En ese  escenario,  por supuesto, no había conflicto armado interno: tan solo un país bueno que estaba siendo atacado por un grupito de malos. Y lo que había que hacer era acabar militarmente con la maldad para que prevaleciera el país bueno, institucional,  anticorrupto , transparente…”

2.- M.J.D.    Adivino en sus palabras cierto cinismo…

“No, no es cinismo, es la realidad .Antes de la ley había un país que consideraba que nosotros los colombianos no teníamos ninguna responsabilidad con las víctimas, porque quienes las estaban causando eran unos malos y entonces había que cargarles a esos malvados todas las responsabilidades de lo que estaba ocurriendo”.

3.- M.J.D.    Esa fábula fue la que se inventó el gobierno de Uribe durante ocho años para decir que en este país no había conflicto interno?

“Digamos que esa fábula, como tú la llamas-yo le digo ilusión-, no era sólo del presidente Uribe. También era la realidad en que venía comprometida gran parte de la clase dirigente, desde tiempo atrás. Ahora las cosas cambiaron: hoy podemos decir que aquí hay un conflicto armado interno, que hay razones muy graves por las cuales hemos llegado a ese conflicto, que hay muchas víctimas y que ahora reconocemos que todos somos responsables. Ese es el espíritu   de la ley y creo que sugiere una transformación moral y política importantísima.”

domingo, 11 de septiembre de 2011

PARA UNA APOLOGÍA DE LA LECTURA EN SILENCIO



A propósito de una entrevista concedida por Harold Bloom

Eduardo Botero T.


Leer en silencio fue lo que admiró  Agustín de Hipona de Anselmo, su precursor y maestro.  Sin considerar este detalle resulta muy difícil entender porqué sus Confesiones representan uno de los más elocuentes e iniciales ejercicios de introspección de Occidente.  Quien lee en silencio conversa consigo mismo, nos recuerda Harold Bloom y esta verdad solo puede captarla quien se ejercita de tal modo. 

Desde las primeras letras, esas que repetimos fonéticamente como inauguración de un camino que sabemos cómo se inicia pero desconocemos a dónde nos conducirá, desde ese instante algo nuevo se instaura en el pensamiento y más que el placer por su novedad es la resonancia reverberante la que nos mantendrá convencidos de la conveniencia por permanecer en este verdadero nuevo mundo.

Sí, las letras, las sílabas, las palabras y las frases han estado allí, siempre, nos preceden y se nos notifican pronunciadas por las voces de los otros.  Como América, que estaba allí desde siempre.  De alguna manera todos sucumbimos a la fascinación por lo que creemos descubrimiento único y aunque carezcamos del apoyo de los reyes de España, católicos por demás, seremos atrapados para siempre y por siempre por el descubrimiento que hacemos. 

Lo que se inicia es el camino de una comunicación que nos pondrá en contacto con los libros y sus autores, esos otros que invitamos a hacer parte de nuestra interioridad sin pedirles otra cosa que la de ofrecernos oportunidades para acceder de otros modos a la comprensión y al entendimiento, eso sí, apurados por el afán de hacer placentero el acto de pensar. 

Como la inmanencia de la naturaleza, cada autor se fragmentará en el número de lectores que consigan leer su obra: el verbo no cesa de hacerse carne y cuerpo y permanecer habitando entre nosotros.  Nominarlo es una manera de introducir un olvido acerca del acontecimiento que conjuga naturaleza y cultura en su repetición incesante.  Si se le quiere considerar divinidad, no será una que juzgue, que castigue o que premie, Baruch Spinoza supo descifrarlo.  Quien logra conservar el asombro infantil con la repetición fonética de las primeras letras, sabrá apreciar la estética de esta re-creación permanente.  Habrá tantos Borges como lectores de Borges existan y tantos Cervantes como lectores de Cervantes haya.

martes, 6 de septiembre de 2011

NUESTROS JÓVENES: NOSOTROS MISMOS XXVII



LAS PELADAS Y LA ADRENALINA DE LO NARCO 2


Por: Casa de las Estrategias.
Tomado de: http://www.lasillavacia.com/elblogueo/narcorama/27276/las-peladas-y-la-adrenalina-de-lo-narco-2








“Yo pa’ qué le voy a decir mentiras pero yo si me siento atraída por los pelados calientes”, decía una entrevistada para referirse a los delincuentes. Cuando le preguntamos por qué, ella decía que sabía que no estaba bien pero que existía una atracción que no se explicaba, porque a veces era inconsciente, que luego ella sí se acomodaba a un estilo de vida de derroche y de vivir al límite, el estilo de vida de una sola rumba.

El crimen juvenil, y en la primera línea de fuego sí es una sola rumba y la resaca es la misma muerte, llega una sola vez acabando toda la diversión. Descansaré cuando esté muerto, disfrutaré todo en lo que me queda de vida. El cuerpo se apuesta todo en el presente, desde el barrio pobre es lo que tengo para dar y desde la efímera abundancia del crimen juvenil es lo que tengo para disfrutar.

Se vive la vida por fuera de ella con sustancias alucinógenas y drogas legales, se vive el amor en su mecánica febril y ficticia del sexo y la colección de conquistas carnales. Se vive el amor como “un macho” y entre machos por la importancia de contar y comentar como máximo placer: un amor que se narra y se exhibe antes y mejor que sentirlo.

“¿POR QUÉ NOS GUSTAN?”

Al final de los grupos focales le preguntamos a las peladas qué hacía atractivo a un delincuente para sus vecinas y se pusieron de acuerdo en una jerarquía de plata, diversión y seguridad.

“Primero la plata y con la plata viene la diversión: que uno pueda ir a pasear con las amigas en una moto y que la vean, luego ya viene la protección, poderle decir, papi ésta me está mirando feo… muchas buscan un hombre que haga escándalos por ella”

Haciendo una lectura cuidadosa de los relatos y el anecdotario encontramos que alrededor de esta jerarquía están los problemas con el Estado, su ilegitimidad y su estorbo; el peso de la moral y la ilegalidad de la diversión y el machismo en cuanto a la protección.

jueves, 1 de septiembre de 2011

¿ESPIRITUANÁLISIS? III




Eduardo Botero Toro




Una pregunta: ¿existen unas circunstancias espirituales propias de esta época que reclamen la existencia de un psicoanálisis compatible con ellas?  Volvamos sobre lo mismo, pero de otro modo: la pregunta puede abordarse, desde una perspectiva contemporánea, a condición de que establezcamos qué se entiende por espiritualidad y qué se entiende por psicoanálisis.  La denominación “espirituanálisis” propuesta por Jean Allouch exige que se realicen tales desplazamientos.  Hay quien haya afirmado que ni el judaísmo, ni el cristianismo ni las religiones orientales ofrecen posibilidades de compatibilidad con esas circunstancias espirituales (Cfr. Friedmann, G. La Puissance et la sagesse, París, 1970, p. 359). 

Tendríamos que sobreponer otra exigencia, adicional a la que hace Allouch: la de precisar qué entendemos por “circunstancias espirituales propias de esta época”.  Hemos de vérnoslas con una parte del que podemos llamar espíritu de esta época consistente en desconfiar con excesiva velocidad de la palabra “espiritual”.  Desde el más atrasado de los bachilleres hasta el más encumbrado intelectual, fácilmente coinciden en esa desconfianza sin que por ello el primero se sienta encumbrado a cimas inimaginables ni el segundo degradado a simas pretéritas.  Entenderemos por espiritualidad la confluencia del pensamiento, la imaginación y el sentimiento, en aquellos actos que demuestran esa confluencia así como en aquellas técnicas o ejercicios destinados a propiciarla.  Se nos antoja, de entrada, a la que un Jerome Brunner presenta como realidad mental en su Realidad Mental y Mundos Posibles.  Entonces entendamos por “circunstancias espirituales” aquellas trazas de la cultura que se reclaman procedentes de una concepción que  se propone operar desde la perspectiva del todo.

Si, por otra parte, situamos al psicoanálisis del lado de la tradición occidental que hace de la parrhesía elemento fundamental de las relaciones del sujeto con la verdad, su compatibilidad con las circunstancias espirituales de esta época provendrá necesariamente de que lo consideremos una variante de ejercicio espiritual (silencio, palabra, notas, otro, ejercicio entre dos, siguiendo a Foucault en La Hermenéutica del sujeto).  No nos desanime que se confunda nuestra apreciación y sea objeto de burla si alguien la compara con los Exercitia spiritualia  de   Ignacio de Loyola.  Por los estudiosos de la antigüedad y sus nexos con el cristianismo, sabemos que el término exercitium spirituale, antecede en varios siglos al fundador de la Compañía de Jesús, remontándose a esa askesis de la antigüedad entendida no como ascetismo sino como ejercicio propio del cuidado de sí (Cfr. Hadot, Pierre.  Ejercicios espirituales y filosofía antigua. Ed. Siruela, 2006, pp. 24-5).  Y es justamente a esta procedencia a la que habremos de remitirnos para precisar el significado de las palabras espiritualidad, ejercicio espiritual y… espirituanálisis.

En La hermenéutica del sujeto, en la primera lección de 1982 dictada por Michel Foucault en el Colegio de Francia, el autor nos avisa de que su abordaje de las relaciones del sujeto con la verdad, esa vez será a partir del desarrollo de la noción de inquietud de si mismo, en otras ocasiones presentada como cuidado de sí, destacando que mucho difiere la expresión epimeleia heautou griega de la traducción latina cura sui. 

Con todo y que la historia de la filosofía encumbró a la fama la inscripción en la piedra de las palabras gnothi seauton (“Conócete a ti mismo”), Foucault se vale de investigaciones históricas, filosóficas y arqueológicas para señalar que esa inscripción era una expresión, entre otras, de la epimeleia heautou (las otras dos serían: “de nada en exceso” y las “cauciones”; ambas referidas a la necesidad que debía tener el consultante del oráculo para hacer economía de preguntas y precisar muy bien las que se formularían sin comprometerse con algo que no pudiera honrar).  Foucault, además, nos recuerda que en La apología de Sócrates, Platón presentará a su maestro como alguien que “esencial, fundamental, originariamente tiene como función, oficio y cargo el de incitar a los otros a ocuparse de sí mismos, a cuidar de sí mismos y no ignorarse” (Foucault, op. cit. Pag. 18).  Para Foucault lo que existe es un acoplamiento de las dos nociones, manteniendo siempre el prestigio la socrática pero sin borrar ni hacer desparecer la de la inquietud por sí mismo.  Sócrates sería el hombre ejemplo de la inquietud de sí, pero no solamente él.

Está Epicuro a quien Foucault cita (P. 22) de la Epístola de Meneceo estas palabras del  filósofo que sirvió de objeto de tesis siglos después a Carlos Marx: “todo hombre debe ocuparse, día y noche y a lo largo de su vida de su propia alma.”  Therapeuein es el término que emplea Epicuro, con toda su consistencia polisémica: como cuidados médicos, como servicio a un amo y como participación en el culto a una divinidad.  Están los cínicos orientando a poner la atención alrededor de las cosas que nos rodean y que nos conciernen en lugar de desgastarnos en especulaciones acerca de aquellas que no podemos controlar (Séneca y sus Cartas a Lucilio). También los estoicos, con Epicteto a la cabeza y sus Pláticas. Y está toda una época en la que la noción de ocuparse de sí mismo se convirtió en tono esencial de la cultura, comprometiendo el modo de ser de cada quien.  Por eso debe tenerse en cuenta también la ascesis cristiana que de muchas maneras recoge la noción del cuidado de sí y las lleva a variadas formas, como es el caso de un Gregorio de Niza para quien, la noción de cuidado de sí comienza por liberarse del matrimonio, exigencia muy lejana de cualquiera que al respecto pudiera caber en los anteriores.

miércoles, 31 de agosto de 2011

¿SPIRITUANÁLISIS? II



 NOTAS ACERCA DE LA ESPIRITUALIDAD EN FOUCAULT

Eduardo Botero Toro

Enseñanza de Pitágoras
Notas con la que espero alimentar la reflexión de la serie ¿ESPIRITUANÁLISIS? que he comenzado en este blog.

1.    Una experiencia “común”: nadie que haya estudiado derecho es el mismo después de haberlo estudiado.  Pero igualmente se puede decir de quien haya hecho el trayecto psicoanalítico, tanto de su análisis personal como de su formación teórica (esta también siempre interminable).  En ese “nadie es el mismo una vez que…” es que podemos pesquisar lo espiritual, propiamente dicho, de la experiencia de transformación.  Tal vez sea en el derecho donde el hombre se perciba más nítidamente a sí mismo como una subjetividad: piensa, siente, actúa (esa tríada de la realidad mental de Jerome Brunner), conoce la ley, intenta aplicarla…  Pero es en el psicoanálisis donde la experiencia de la subjetivación pasa por el descubrimiento del descentramiento constitutivo por el cual se reconoce el determinismo del inconsciente, yendo más allá del principio de realidad y del placer…


Se espera la ocurrencia de esa transformación de sí.  Se supone que la misma es, ante todo, una experiencia de tipo espiritual. 

2.   Será así a condición de que podamos saber qué entendemos por espiritualidad.  Y por psicoanálisis.   Siguiendo a Jean Allouch:

La nominación «spychanalyse» exige un doble desplazamiento: desplazamiento del psicoanálisis respecto a eso que uno cree que es, y desplazamiento de la espiritualidad en relación con lo que uno cree que es.”  En este blog:

Estamos hablando, en lo que a ambos términos se refiere, a las relaciones del sujeto con la verdad, que es el objeto de estudio de Michel Foucault en su texto La Hermenéutica del Sujeto. Aquí Foucault diferencia las dos formas que adquiere esa relación del sujeto con la verdad: una, la forma de la espiritualidad, dos, la forma de la filosofía.

La forma de la espiritualidad: la que viene desde los griegos hasta Descartes, postula que el sujeto no puede ni tiene derecho a conocer la verdad.  El conocimiento es un acto limitado para acceder a ella.  Para lograrlo es necesario que el sujeto se transforme en alguien diferente del que es.  Sus resultados son tangibles: bienestar del sujeto, iluminación, serenidad de espíritu, armonía consigo mismo…

La forma de la filosofía, propuesta por Foucault, emergería a partir de Descartes: el sujeto que se acepta tal como es tiene derecho y puede acceder a la verdad, es suficiente el acto de conocimiento.  No obtiene otro resultado que el de acceder a la verdad. 

3.      Podemos asegurar que la forma de la filosofía es la que predomina en nuestra época mientras que la forma de la espiritualidad choca con esa sensibilidad contemporánea.  Y podemos interrogarnos acerca de si aquel proceder fundado por el judío-vienés Segismundo Salomon Freud, es la puesta en acto de la forma de la espiritualidad por parte de quien se ha formado y realizado como practicante de la forma de la filosofía. 

4.    Para ello es necesario detenernos en los ejemplos que Foucault trae en su presentación de la forma de la espiritualidad. 

Su punto de partida es la incapacidad del sujeto para acceder a la verdad y la necesidad de que debe transformarse para conseguirlo.  Por supuesto que el sujeto tiene derechos, pero también límites.  El conocimiento puede ilustrarlo acerca de los primeros pero no garantizarle, per se, capacidad ni talento para ejercerlos.  Entonces es necesario que practique ciertos ejercicios con cuyo resultado pueda procurarse esa transformación.  Se trata de pagar, entonces, un precio, el de una conversión.  Sin ella será imposible acceder a la verdad.  Esto está referido, entonces, al cuidado de sí: en Pitágoras, en Platón, en Séneca, en el cristianismo naciente.

Foucault presenta y analiza las vías mediante las cuales se producía esa conversión y que excedían los límites propios del solo conocimiento. 

martes, 30 de agosto de 2011

ITINERARIO DE UNA LECTURA ANALÍTICA IV



EL FREUD DE ONFRAY






Eduardo Botero Toro


“DESTRUIR A NIETZSCHE, DICE…”





Es el título del segundo capítulo de la primera parte (Tesis: el psicoanálisis reniega de la filosofía, pero es en sí mismo una filosofía). 


Onfray parte de un diagnóstico sobre la persona de Freud: su afán de quererse sin dioses ni maestros.  Nietzsche será entonces la siguiente víctima.  Se trata de una alergia particular y constante que cumple con  variadas misiones, si tratamos de seguir las preguntas que formula a continuación: “Por qué Nietzsche? ¿En nombre de qué extrañas razones? ¿Para proteger qué o a quién? ¿Con el fin de sofocar qué secretos?  ¿Qué significa, en él, esa ardiente pasión por negar la filosofía y a los filósofos, entre quienes se cuenta?” (p. 47)


Obsérvese con atención que no se trata de preguntas abiertas sino que en sí mismas contienen una respuesta.  Freud hace todo eso porque obedece el imperativo de extrañas razones, interesado en proteger algo o a alguien, necesitando sofocar ciertos secretos, apasionado en el afán de negar la filosofía y a los filósofos y, en cierta forma, negarse a sí mismo, pues a ellos pertenece. 


“Freud se pretende sin influencias, sin biografía, sin raíces históricas: la leyenda lo exige” (p. 47) remata diciendo Onfray.  Y vuelve con Nietzsche: si toda filosofía es la confesión autobiográfica de su autor, lo que emana de su cuerpo y no lo que este recibe de una idea intangible que lo posea, esta pasión contra la filosofía no tiene otro significado que el de una re-negación a expensas de fabricar, acerca de sí mismo, una leyenda.  Y, en el punto de partida de esta intención, deliberada según Onfray, el equívoco de Freud que renuncia a hacerse filósofo, influenciado por un escrito de un escritor (Goethe, el autor; Die Natur, el escrito) para convertirse más bien en médico.  Onfray exclama airado: “¡Podría encontrarse un disparador menos literario para un destino científico!”  Lo que uno no sabe si interpretar como la pregunta de un desesperado o la afirmación de un fanático, pues, ¿a qué supuesto libreto normal contradice la idea de que la lectura de un escrito literario sobre la naturaleza no  pueda incidir en las determinaciones vocacionales de un joven lector? 


Le parece embustera la declaración de Freud según la cual su teoría de la represión coincide con relativa exactitud con los postulados de un Shopenhauer, cosa que emociona al primero y lo confiesa.  Pero con Nietzsche, siempre según Onfray, la cosa es más complicada porque en un momento determinado de su vida, Freud le escribió a su amigo, haberse negado a conocer la obra de Nietzsche con el fin de impedir toda influencia sobre su propia investigación.  Onfray se hace en este instante preciso, psicoanalista: “¿Qué justifica que no aplique su método y que evite cuestionar su propio inconsciente acerca de esa negativa particularmente significativa?” (p. 49)

Onfray cita, a medias y creo que deliberadamente, la declaración de Freud contenida en su Contribución a la historia del movimiento psicoanalítico, de 1914: “Me rehusé el elevado goce de las obras de Nietzsche con esta motivación consciente: no quise que representación-expectativa de ninguna clase viniese a estorbarme en la elaboración de las impresiones psicoanalíticas.” (Amorrortu, XIV, p. 15).  Toda su diatriba contra Freud, en las páginas siguientes, hace referencia a esta declaración transcrita hasta ese punto.  Si la transcribiera en su totalidad se encontraría con esta declaración explícita por parte de Freud, contraria a la idea que Onfray le reprocha: “…Por ello, debía estar dispuesto -y lo estoy, de buena gana- a resignar cualquier pretensión de prioridad en aquellos frecuentes casos en que la laboriosa investigación psicoanalítica no puede más que corroborar las intelecciones obtenidas por los filósofos intuitivamente". (Las bastardillas me pertenecen).  No parece ser esta la declaración de alguien que enfermara al tener que reconocer la prioridad de otro en la consecución de sus propios descubrimientos. 


Onfray se molestará porque, en referencia a los filósofos Freud adjudique a sus ideas el estatuto de intuiciones reservándose para las suyas el estatuto de pruebas.  Se concederá que aquí Freud apela al origen de una intelección que en el caso de los filósofos es diferente de al del psicoanalista que sí trabaja todo el tiempo con pacientes y de cuyas narrativas infiere el material necesario para postular el modo de proceder de lo inconsciente.  Creo que Onfray se equivoca al tomar esta declaración de diferenciación como re-negación de la filosofía por parte de un Freud que se obstina, siéndolo, en no serlo.  Pero, repito, la procedencia de las intelecciones coincidentes entre Freud y los filósofos (particularmente Shopenhauer y Nietzsche, pero no solo con estos…), difiere en tanto que en uno de los casos dichas intelecciones provienen de la escucha diaria de pacientes que narran sus vicisitudes en el consultorio del psicoanalista cosa que no sucede en el otro caso.  Veremos a lo largo de la obra la especial manera en la que Onfray se referirá a los casos clínicos publicados por Freud y con respecto de los cuales Freud jamás alegó defensa distinta a la de ser testimonios de un ejercicio que se resiste al ritual y a la estandarización.