INVITACIÓN A PARTICIPAR CON SUS COMENTARIOS

ES MUY IMPORTANTE PARA ESTE BLOG CONTAR CON LA PARTICIPACIÓN DE SUS SEGUIDORES, PARTICIPACIÓN ACTIVA, CONSISTENTE EN SUBIR SUS COMENTARIOS ACERCA DEL CONTENIDO QUE SE PUBLICA EN EL BLOG Y EN SUBIR SUS PROPIOS ARTÍCULOS.

E. BOTERO T.

lunes, 6 de diciembre de 2010

EN EL DSM-V EL NARCISISMO YA NO SERÁ UN TRASTORNO







Los especialistas lo atribuyen a que se ha vuelto “normal” en la sociedad occidental.

Por Pablo Sigal

“¿Saldrá mañana?”. La pregunta de uno de los especialistas entrevistados para esta nota, para saber si podría leer sus dichos impresos en el diario de hoy, lo confirma: el narcisismo es una característica común en el ser humano. El problema es cuando aparece en exceso. Sin embargo, el principal manual de psiquiatría del mundo ha decidido quitarlo, por primera vez, como trastorno de la personalidad. Es decir, ya no será considerado una patología.

La quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, más conocido como DSM, que se editará en 2013, eliminó cinco de los diez trastornos que figuran en la edición actual, según informó The New York Times. El trastorno narcisista es el más conocido, y su ausencia es la que más revuelo causó.

Existe una noción popular sobre los narcisistas: personas que están siempre concentradas en sí mismas, con quienes la conversación gira todo el tiempo en torno de ellas. Pero eso no alcanza, según la psiquiatría, para que alguien reciba hoy un diagnóstico de trastorno narcisista de la personalidad.

“El rasgo que lo identifica médicamente es un marcado error de cálculo de las propias capacidades y posibilidades, acompañado de fantasías de grandeza. El narcisista está tan convencido del alto lugar que le está destinado, que espera que los demás reconozcan su superioridad y que se lo digan. Anhela la aprobación y la admiración de los otros y suelen ser muy sensibles ante la mínima falta de consideración de los demás, pero al mismo tiempo no tienen idea de cómo se ven las cosas desde la perspectiva de otras personas”, explica Charles Zanor, psicólogo de West Springfield, Massachusetts.

Esos ingredientes eran suficientes hasta ahora para definir una patología. A esto habría que agregar “la necesidad de menoscabar al prójimo para sentirse más importante”. Pero los médicos estadounidenses que elaboran el DSM (muy utilizado en la Argentina) esta vez no se pusieron de acuerdo con respecto a que esas características puedan ser consideradas hoy una “enfermedad”. En otras palabras, cada vez son más habituales, y por lo tanto queda desdibujado el umbral entre la patología y la normalidad.

“Arrogancia, soberbia, descalificación del otro, son la típicas características del narcisista. Pero en la sociedad occidental actual, donde prima el ‘culto al yo’, el narcisismo ha dejado de ser algo patológico”, señala el psicoterapeuta Roberto Sivak. Un colega suyo, Andrés Rascovsky, coincide: “Existe una creciente preocupación por uno mismo. Es el mensaje que se da desde los lugares de venta de poder y de consumo”. Y agrega: “El narcisismo le está ganando la batalla al altruismo”.

Según Sivak, “si el ser humano no se quiere un poco a sí mismo, no sobrevive. Cierto grado de narcisismo es fundamental. Pero su madurez se manifiesta cuando es capaz de convivir con otros. Lo malo es cuando el narcisismo llega a niveles desproporcionados”. Además, destaca que “no es casual que la eliminación del narcisismo como patología proceda de la cuna de la sociedad de consumo, que es Estados Unidos. En otros lugares del mundo, Oriente o Europa del este, es una vergüenza hablar de los logros de uno mismo y usar al otro en beneficio personal”.

Rascovsky, por su parte, aporta que “normalidad no es sinónimo de salud”. Se refiere a que el hecho de que el narcisismo ya no sea una conducta de manual para los médicos, no significa que el que lo padece goce de buena salud mental. “En todo caso –agrega– deberíamos hablar de la patología de una sociedad narcisista, y si esto es tratado como algo normal estamos en problemas”.

Según los especialistas, el narcisista rara vez llega a reconocerse como tal para pedir la ayuda de un terapeuta, pero esto puede traducirse a la larga en drogadependencia, automedicación, úlceras y hasta cáncer. Ese es, más allá del síntoma de una sociedad que puede hacerse la distraída, el peligro de que el narcisismo deje de ser considerado una enfermedad.

Clarín.com - lunes 06 de diciembre de 2010


domingo, 5 de diciembre de 2010

NUESTROS JÓVENES: NOSOTROS MISMOS XVIII

Serrat: “Ojalá los adolescentes hagan copias furiosas de mi disco”

Foto: Ernesto Agudo (abc.es)


Joan Manuel Serrat vuelve a cantar al poeta Miguel Hernández en Hijo de la luz y de la sombra. En el año del centenario del pastor de Orihuela sus palabras siguen vigentes, constata Serrat. “Ése es el argumento central para que yo sacara este disco, la razón fundamental por la que he vuelto a meterme de cabeza en su obra es porque su poesía es intemporal, no depende del tiempo ni de las circunstancias. Sus versos, las canciones, funcionan en cualquier tiempo y lugar”.


Por otro lado, el compositor ve con “mucha preocupación” lo que envuelve al mundo de la música en España. “La industria musical está sumamente debilitada por muchas razones. Primero y seguramente por problemas propios y no haber sabido gestionar sus activos ni ver el mundo que venía, sentados en su torre de marfil, esperando. Además, lo que debería ser un escaparate de difusión cultural ha quedado limitado a un simple escaparate de venta”.


Industria musical: “Lo que debería ser un escaparate de difusión cultural ha quedado limitado a un simple escaparate de venta”


Serrat espera que su nuevo disco sirva, entre otras muchas cosas, “para que los amantes se enamoren con él, para que la gente mayor llore, abrazados los unos a los otros, para que los adolescentes hagan copias furiosas de él y se las pasen por debajo de los pupitres”.

Publicado en abc.es

Entradas relacionadas

A VECES NOS CITAN... IV






LO QUE NO CESA DE SER CALLADO




Resumen

A raíz de los hechos violentos que se vivencian en la cotidianidad colombiana, se propone que desde un acompañamiento desde el psicoanálisis se pueda realizar una elaboración de esos retornos de lo real, es decir, un saber hacer, más allá de los circuitos de víctima – victimario sostenidos por los excesos de memoria u olvido alimentados por algunas intervenciones que al desconocer esos retornos, las ocultan o las exhiben, las dos caras de la misma moneda de una praxis que cada vez más compete a los trabajadores y profesionales de las ciencias sociales, los cuales tienen que hacerse cargo de eso que no cesa de callarse.

Palabras claves: Real, trauma, disruptivo, tyché, goce.

A VECES NOS CITAN... III

LISTADO DE PÁGINAS EN QUE ES CITADO NUESTRO TRABAJO:


GrupLAC - Plataforma SCienTI - Colombia

 - 18:39
Autores: EDUARDO ALFONSO BOTERO TORO, RODRIGO SOLIS VILLA, MARTHA LOPEZ CASTANO, .... en un grupo de desplazados ubicados en el municipio de Jamundí ...
201.234.78.173:8080/gruplac/jsp/.../visualizagr.jsp?nro...

A VECES NOS CITAN...II

http://www.bdigital.unal.edu.co/1363/16/15CAPI14.pdf





El escenario familiar. La convergencia 
del conflicto armado y el desplazamiento 
forzado. 


Una lectura desde la realidad del departamento de 
Caldas

MARÍA CRISTINA PALACIO VALENCIA
Profesora
Universidad de Caldas



AQUÍ EL ARTÍCULO: http://www.bdigital.unal.edu.co/1363/16/15CAPI14.pdf

Bibliografía

BELLO, Marta Nubia. Desplazamiento forzado y procesos de reconstrucción de la identidad.
Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Departamento de Trabajo Social, 2000.

BOTERO TORO, Eduardo. “¿Desplazamiento o exterminio? Claves indiciarias para 
iniciar un proceso de averiguación”, en Revista Nova et Vetera, No 44, Bogotá, Instituto 
de Derechos Humanos, ESAP, 2001.

A VECES NOS CITAN... I



http://lidiacorcione.blogspot.com/p/ensayo.html





Y... EL SER HUMANO CREÓ EL LÁPIZ


POR LIDIA CORCIONE CRESCIN


El error no es para castigar sino para corregir, pulir, mejorar.

sábado, 4 de diciembre de 2010

NUESTROS JÓVENES: NOSOTROS MISMOS XVII

http://www.ted.com/index.php/talks/emmanuel_jal_the_music_of_a_war_child.html











Durante cinco años, el joven Emmanuel Jal peleó como niño soldado en 


Sudán. Rescatado por una trabajadora voluntaria, se ha convertido en una 


estrella de hip-hop internacional y en un activista a favor de de los niños en 


zonas de guerra. Con palabras y con letras de canciones, narra la historia 


de su asombrosa vida.



viernes, 3 de diciembre de 2010

¿POR QUÉ ME HICE MÉDICO Y NO FUTBOLISTA?





Hoy, una celebración más del Día Panamericano del Médico.  Habiéndome dedicado al psicoanálisis, pero conservando nexos con la medicina a través de mis clases en la Residencia de Psiquiatría de la U. del Valle y en Pregrado de la U. Libre, no deja de concernirme la celebración de este día que quiero hoy celebrar mediante este escrito.  Sin mencionar la amistad de la que me honro con numerosos colegas de todas las edades y, como se estila hoy, de todos los géneros.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

NUESTROS JÓVENES: NOSOTROS MISMOS XV

EL SUEÑO DE OTRO PIBE

Oirásme madre: me mamé.  No más silencio.  Mi pregunta es por esa visita al señor obispo, madre, después de que usted  me pilló haciéndole cositas a mi tío.  Yo no sabía que lo que hacía con mi tío era tan grave, madre.  Usted me aseguró que sí, pero después de visitar al obispo, la noté más tranquila.  Un año después, cuando volvió a pillarme, pero esa vez encaramándomele a una vecina del barrio que no se molestaba ni esto por lo que le hacía, usted pronunció esas palabras demoledoras en boca de una madre respetada y querida: “este muchacho no tiene remedio”.

Pero vea que sí lo tuve, madre.  Realicé mi sueño.  Encerrar a todo el mundo.  Me gané la licitación en el contrato para la Nueva Política de Movilidad Pública, establecida por el presidente amigo de mi tío.  Revolucioné lo alcanzado hasta la fecha.  Los peajes para tránsito de vehículos a nivel urbano quedaron obsoletos.  Lo mío sí es invento, lo mío sí es propuesta.  Instalar en cada casa de la ciudad, en la puerta de acceso a la calle, un controlador de entrada y salida, a través del cual el ciudadano deslice una tarjeta que deberá haber cargado con dinero.  Si no la tiene cargada ese jota con doble jota: no puede salir, o, no puede entrar, según donde lo coja el déficit. 

Recibí las más vivas felicitaciones del presidente amigo de mi tío.  Me llamó sucesor de Thomas A. Edison… Imagínese madre, ni más ni menos.  El presidente me preguntó por mi tío, que si seguía siendo tan cagada, me preguntó.  Yo le dije que hacía muchos años no sabía de él, sí que se había enredado con un mafioso para financiar una compañía de reciclaje que montó y con la cual había prosperado.  “Me interesa, me interesa.  Consígame por favor su teléfono que quiero llamarlo”.  Yo se lo prometí.  Me pareció muy decente el presidente y pensé en que la gente es mala diciendo de él las cosas que dicen.  Pero después me cogió una rabiecita…

Y es que no me gustó nada que en vez de hablar de mi invento, se mostrara más interesado por re- entablar contacto con mi tío.  Eso no me gustó nada y por eso vengo decidido a preguntarle qué carajos fue lo que usted habló ese día con el obispo que salió tan tranquila de allí, ¿ah?

Recuerdo que usted decía que no le gustaba que nos encerráramos a jugar, como si mi tío me hubiera preguntado querés encerrarte conmigo.  El tenía diez años más que yo, madre, diez años más y ya había pasado por la adquisición del uso de razón.  Yo era apenas un crío, madre, un crío sin criterio y sin uso de razón.  El me acostaba y se ponía encima de mí y empezaba a frotarse mientras me miraba a los ojos muerto de la risa.  Un espanto, madre, un verdadero espanto que todavía me atormenta por las noches cuando no logro conciliar el sueño.  Y entra usted y nos sorprende y me pega esa pela que me pegó ese día y que todavía me duelen las nalgas del paso y del repaso que usted ejecutó con la correa en ellas, esa que usted primero humedecía en el chorro del lavamanos para después mancármela en la piel y dejarme los tatuajes que hasta bien tarde de la vida no sabía como ocultar ante los demás, madre.  Y lo único que se le ocurre es salir volada conmigo para donde el señor obispo que me preguntó si yo le había dicho a mi tío que jugáramos ese asqueroso juego del demonio y yo le dije que no, que había sido mi tío el que me había llevado hasta el cuarto y lo había cerrado con llave, como muchas veces lo hizo, esa no era la primera y después de decirme no llore que los verdaderos hombres no lloran me dijo que de penitencia yo debía cumplir guardando silencio acerca de lo que había ocurrido y que no volviera a ocurrir jamás, y me lo dijo, madre, con un tono que parecía que fuera yo el que hubiera tenido la iniciativa.

Me mamé de guardar silencio, madre, he cumplido la penitencia durante cuarenta y cinco años y esta piedra que tengo con el presidente más deseoso de hablar con mi tío que de extender el discurso de felicitación más allá de las palabras prefabricadas que alguien le escribió para que leyera durante la entrega del reconocimiento que me hizo por haber inventado lo que inventé.

Y no vuelvo a rezar el rosario con usted todas la noches, y a partir de ahora no comeré más esa bazofia que me sirve y que usted llama sopa, y de ahora en adelante en esta casa se hará lo que yo diga y punto, y no más, y así será hasta que usted me diga qué fue lo que habló con el obispo durante todo ese rato que estuvo encerrada con él antes de decirme que recordara que mi papá estaba muy enfermo y que si yo le contaba lo que había pasado lo podía matar.

Bueno, mi papá ya se murió, madre, días después de haberme dicho que necesitaba hablar conmigo una cosa muy delicada que yo me quedé sin saber cuál.  Me he ganado un buen contrato, los ingresos por el mismo (una vez deducido el cvy, una vez pagadas todas las estampillas que hay que pagar y una vez cancelada la póliza de cumplimiento) me permitirán vivir holgadamente.  Pero conociendo, madre, lo que usted habló con el obispo la tarde del 12 de diciembre de 1959, cuando yo tenía apenas tres años de edad cumplidos y mi tío 14, después de haber rezado por la salvación de Cuba que había caído en manos de los comunistas que secuestraban niños para entregárselos a los comunistas rusos para que se los comieran.  Y no estoy dispuesto a ceder, ¿me oyó?






martes, 30 de noviembre de 2010

NUESTROS JÓVENES: NOSOTROS MISMOS XIV





CARTA A MIS HIJAS UTILIZANDO LA LETRA DE UN TANGO





Cafetín de Buenos Aires               



Tango 1948
Música: Mariano Mores



De chiquilín te miraba de afuera
como a esas cosas que nunca se alcanzan...
La ñata contra el vidrio,
en un azul de frío,
que sólo fue después viviendo
igual al mío...

Como una escuela de todas las cosas,
ya de muchacho me diste entre asombros:
el cigarrillo,
la fe en mis sueños
y una esperanza de amor.

Cómo olvidarte en esta queja,
cafetín de Buenos Aires,
si sos lo único en la vida
que se pareció a mi vieja...
En tu mezcla milagrosa
de sabihondos y suicidas,
yo aprendí filosofía... dados... timba...
y la poesía cruel
de no pensar más en mí.

Me diste en oro un puñado de amigos,
que son los mismos que alientan mis horas:
(José, el de la quimera...
Marcial, que aún cree y espera...
y el flaco Abel que se nos fue
pero aún me guía....).

Sobre tus mesas que nunca preguntan
lloré una tarde el primer desengaño,
nací a las penas,
bebí mis años
y me entregué sin luchar.



ESAS COSAS QUE NUNCA SE ALCANZAN…



El tiempo pasa y en lugar de sentarnos a lamentarnos por haber perdido un paraíso que en verdad jamás existió (no porque mamá fuera una bruja empedernida que te estuviera usando, como neonato, en rezos y hechizos diabólicos, no, sino porque simplemente no fue un paraíso o lo que se entiende por tal… más vale que lo aceptemos…) debemos celebrar que un poeta como E. S. Discépolo, logre recordarnos, a través de la letra de este tango, una sensación propia de la infancia: ¡la de querer llegar a ser como los mayores!


Sensación única, absolutamente cierta: aquí sirve el cafetín  -y lo que en él acontece- como muestra de una de esas cosas que nunca se alcanzan, no por imposibles, sino porque la lentitud con la que transcurre el tiempo durante la infancia hace parecer que nunca se tendrá esa edad requerida para hacer parte de aquel tinglado.


“La ñata contra el vidrio”: mirada expectante, intensa, concentrada.  Fumar, conversar, tomar, enamorar, amistarse, posar, alardear, fingir, reír, maldecir, alegar, aceptar, ganar, perder.  Todo un acontecimiento repleto de promesas para saberse ya mayor. 


Entre asombros, más tarde, ya autorizado para estar (más que eso: para ser) en el café, recibir la posta, el legado, el bautizo: cigarrillo, fe en los propios sueños y la esperanza (esa pasión triste) de amar. 


Pero aunque sea imposible el reencuentro con el objeto perdido, no deja de aparecer menciones a uno de sus agentes más precisos.  Por la semejanza del cafetín con la propia madre: dadivosa, alcahueta, generosa… Aquí el mundo y el ámbito doméstico parecen fundirse sin dar muestra alguna de contrariedad.  Lo terreno y lo celestial también: mezcla milagrosa de sabihondos y suicidas…  Todo para un currículo suficiente y de promisorios resultados a futuro: filosofía, dados, timba (juego), pero sobre todo, la aspiración, aunque cruel, a la propia evanescencia: la poesía cruel de no pensar más en mi.


Finalmente los amigos.  Nombres y signos que nos intrigan.  ¿Cuál la quimera de José?  ¿En qué cree y qué espera, aun, Marcial?  ¿Cómo el flaco Abel fue y sigue siendo guía?  No todo nos es dicho, no todo se nos explica: cada quien continuará, a sus modos, la historia.  Evocará subrogados de esos tres personajes, a lo mejor descubrirá en sí mismo versiones parciales de cada uno de ellos.  ¿Cuál mi quimera? ¿En qué creo y qué espero, aun?  ¿Quién –o quiénes- mi(s) guía(s)?


Entregarse sin luchar justamente allí donde esas mesas nada preguntan, nacer a las penas, conocer el desengaño amoroso y sufrirlo: el cafetín entonces se vuelve escenario, versión in diminutio, de un continente que apoya y sostiene cuando al drama de la esperanza se le suma la pena de amor y esa sensación de acogotamiento que proviene de una defraudación sin posibilidades de rectificación ni reinicio.


Curiosa y paradójicamente, serán voces del mundo de afuera, ese en el que tantas cosas dramáticas acontecen sin que la voz preocupada de nadie pueda impedirlas, las que denunciarán sospechosos e insanos los acontecimientos que ocurren en el cafetín.  Pero podemos pensar que existen demasiados abstemios que, en lugar de haberse bebido sus años, los han masticado de tal manera que quedan desprovistos de cualquier memoria capaz de celebrar, con la ternura, la inteligencia y la estética de este tango, probablemente puesto en la voz de quien jamás se paró de allí para morir en la locura del que nunca sucumbió al llamado de  placer alguno.  La locura de alguien que, obedientemente, no quiso pegar sus ñatas al vidrio frío del cafetín y terminó prefiriendo la locura de no ser a la gracia de vivir.


Se tiene que haber sido niño feliz para desear dejar de serlo.  De lo contrario, atorrante, la nostalgia nos llevaría a inventar paraísos que jamás existieron, para suponernos procedentes del mismo lugar de donde suelen proceder los héroes mitológicos.  Uno se pregunta ¿de qué vale inventarse orígenes de tal alcurnia cuando se lleva una vida totalmente constreñida a cifrar todo comportamiento no en el espacio abierto del poder ser sino en el podrido espacio del deber ser? 


Orígenes tan excelsos, puestos a preceder vidas tan atadas al puro goce, al puro masoquismo moral, no pueden encontrar la felicidad sino en los sermones contra los hábitos no saludables y los estilos de vida sujetos al criterio de los prefectos de disciplina. 


¿No tendrá qué ver esto con el aumento de los casos de demencia senil a que asistimos en los últimos años?  Una vida así amerita cambiar la consigna: olvidar es vivir.


Mirar de afuera como esas cosas que nunca se alcanzan…  En la tribuna del estadio, en la emisora, en el asiento del teatro, en el espacio que deja una puerta entreabierta, dejada así por una pareja afanada, descuidada y deseante.  Ni futbolistas ni locutores ni actores… está bien… Pero en el banquete de la vida siempre queda algo por repetir.  Acuérdense de cerrar bien la puerta. 



Su Taita.